Guinea Ecuatorial en el nuevo milenio:

 EL ROL DE LA INTELECTUALIDAD GUINEANA EN EL PROCESO DEL CAMBIO DEMOCRATICO Por Ramón Nnar


 Resumen  

El mundo está cambiando, y con él las sociedades abiertas al fenómeno del cambio se preparan también para ponerse a la altura de las circunstancias. Sin embargo, aquellas parcelas rezagadas y reacias a la renovación de sus ideas, de sus estructuras sociales, políticas y económicas están condenadas al ostracismo y al autoexclusión del nuevo escenario mundial, donde la democracia ya es la conducta a seguir y la “globalización de las economías y de la información la panacea para acabar con la miseria del mundo”.

Guinea Ecuatorial es una de esas parcelas donde hace tiempo su sociedad vive con preocupación una persistente situación de sumisión y de marginalidad. Sus autoridades políticas están cultivando prácticas de ética corruptiva, (la institucionalización de la corrupción en todas sus formas), que el régimen ha bautizado como proceso democrático o “democracia a la ecuatoguineana”. En Guinea Ecuatorial el lado humano de las relaciones gobierno- sociedad jamás ha existido, como no ha existido también un verdadero enfoque de políticas basadas en la búsqueda de la excelencia del hombre y la mujer guineanos y el orgullo de su personalidad. Se llega a esta situación debido al tono  paternalista y autoritarista  que se  basan las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales en el país. Es decir, todo se mueve entorno a un sistema centralizado y personificado en la figura del Presidente, quien “moldea” el statu quo para su propia complacencia, de su familia y de sus mas allegados. A partir de aquí, desfallece lo que es el sentido filosófico y político del Estado y con él toda ilusión de un pueblo por construir un estado de derecho. Una realidad que rezuma preocupación de la sociedad, que hace obligada la necesidad de un cambio liderado por  nueva generación de hombres y mujeres intelectuales de este país con una nueva visión en la organización del estado.

Hoy mas que nunca, el corazón de los guineanos y guineanas late de ilusión colectiva por sobrevivir en medio de un mar de adversidades y de incertidumbre, y aguarda con paciencia el que llegue un mañana diferente, de libertad y de prosperidad.

 

 

 Introducción

 

Acabamos de estrenar una nueva era que comienza con el siglo XXI. Atrás queda el siglo XX considerado como el siglo de los grandes logros en la historia de la humanidad. Es el siglo de las comunicaciones, de la investigación y del progreso.  Pero también han sido mil años llenos de tantos dramas que han amenazado por destruir la propia existencia de la condición humana: guerras mundiales, racismo, el horror de la bomba nuclear, la proliferación de regímenes autoritarios, la trata de esclavos y más calamidades. Este es el oscuro balance que se precia a primera vista ahora cuando nos encontramos todavía en la frontera de la nueva etapa. El nuevo milenio llega pues con grandes expectativas en el desarrollo humano y sin dejar aparte cuestiones pendientes  a resolver por la globalidad de los países del mundo.

 

                                                                 

Temas  como, el deterioro del medio ambiente, la economía mal distribuida, la creciente miseria de los países del sur, la inmigración, los conflictos regionales, el terrorismo, etc. deberían ser tratados de forma global. Y sin olvidar la lacerante lacra de todos los tiempos: la violación permanente y sistemática de los derechos humanos sobre todo en países donde no crecen las democracias.

 

Guinea Ecuatorial arrastra el drama de la dictadura al comienzo del nuevo milenio. Guarda en su interior la miseria de sus gentes, el odio interétnico, la falta de consideración a la persona humana como el fin supremo del Estado; proceso de democratización truncado, la marginación de la mujer, la corrupción institucionalizada, la violación sistemática del derecho, la degradación descontrolada del preciado medio ambiente, etc. En definitiva, este país conserva del siglo pasado un vergonzoso legado de las impertinencias humanas.

 

Ante esta situación, la inquietud no puede ser menos, y nos preguntamos:  ¿Qué perspectivas guarda este país para el futuro? ; ¿Qué país heredarán las emergentes generaciones de jóvenes guineanas/os?; ¿cuál debería (debe) ser el papel de la intelectualidad guineana en este nuevo milenio en el proceso de democratización?¿, ¿Qué posición ha de tomar ante una sociedad guineana a la deriva? Puede que estas inquietudes no trasciendan más allá de las simples reflexiones, pero las he creído muy oportunas en el momento actual, pues en mi opinión, despejar estas incógnitas es  tarea de los intelectuales guineanos.

 

En  efecto, la circunstancia del encuentro de Murcia 2001 nos brinda a muchos, españoles y guineanos que participamos en el foro, a unos y a otros, la oportunidad de quitarnos de enfrente por un instante la pantalla del ordenador, para pasar de una comunicación virtual a otro más real y natural, para conocernos personalmente y darnos la mano en son de tolerancia, de paz, de hermandad y de amistad que nos hemos forjado con el intercambio día a día de opiniones con la ayuda del correo electrónico. La iniciativa es valerosamente plausible desde el punto de vista de fomentar la cultura del dialogo democrático para intentar hallar solución de nuestro problema. Si la circunstancia de este encuentro significa un desafió a la fuerza de la inercia  que nos ha mantenido distanciados durante algún momento de la historia, también nos puede servir de ocasión oportuna para la reafirmación de la necesidad de irnos de la mano, como personas que comparten el mismo sentimiento hacia Guinea y están condenados a coexistir en estos tiempos de globalización, con el fin de trabajar en el ánimo de conseguir  la reconciliación que los guineanos nos echamos en falta a la hora de relacionarnos para la búsqueda del bien de todos.

 

En esta tesitura, me precio en aportar aquí una reflexión larga y profundamente meditada en el tiempo, surgida a partir del convencimiento de que, si en Guinea Ecuatorial las relaciones humanas se sostuviesen desde el dictamen de la razón y del profundo sentido humanitario, (como lo llevamos en el foro) sería posible construir una sociedad con menos drama que la actual, y se lograría una existencia armónica y fraternal entre los guineanos. Pues, lamentablemente, el mundo asiste hoy expectante  cómo en Guinea se fomenta el cultivo de la inmoralidad social y colectiva gran venero de la corruptela, de la perversidad, de la falta de amor, de la arbitrariedad,  de las injusticias, todo ello versus la utilización de la razón  y del sentido común en nuestro país.  En definitiva, son prácticas corrosivas habituales en Guinea Ecuatorial, favorecidas por la clase gobernante y ramificadas en un amplio sector  de funcionarios públicos, tanto civiles como militares.

 

Por eso, huelga recordar ahora que cuando nos prestamos a hablar de la situación de Guinea Ecuatorial de forma ligera y somera, criticando las infinitas evidencias de actos de violación

 

                                                            

de derechos humanos, de la falta de transparencia en las elecciones, de torturas, de persecuciones y algún que otro delirio cometido por el sistema, etc. es cierto y posible que el ciudadano o el pueblerino, (los desafortunados que sufren en carne propia el deprimente daño de la dictadura), se harten de escuchar la misma dicción sin novedades, sin una acción que vaya a acabar con su sufrimiento. Y es que tiempo hace que espera con vehemencia el fin de la pesadilla. Espera que alguien le ayude a que amanezca un nuevo día en Guinea Ecuatorial. Ese alguien que espera el pueblo guineano, en mi opinión, son los intelectuales guineanos que sienten y comparten el dolor y la miseria que hoy sufren los hombres y las mujeres de Guinea.

 

Me atrevo a afirmar que esa es la “conciencia colectiva de los guineanos”, y no quiero creer que no es así, y esta idea me induce a hacer una pregunta decisiva: ¿Cuándo el intelectual guineano con capacidad y sentido de responsabilidad, quiere profundizar en el análisis de la situación que atraviesa el país?  Partiendo de esta inquietud personal, pienso que es momento de que la intelectualidad guineana salga de su prolongado letargo, que sacuda la pasividad que le cautiva en la impotencia y que se movilice de una vez por todas para dar una solución contundente a la situación de involución que se encuentra el país. Que estas palabras sirvan de aliento a hombres y mujeres intelectuales guineanos dispersos por el mundo, porque creo en lo que pueden aportar en la búsqueda de la solución del problema, y, creo también en el apoyo que les puede llegar del conjunto de la ciudadanía guineana de dentro y fuera del país. Pero solo hace falta que ponga sobre el tapete voluntades y criterios políticos nuevos que reaviven la ilusión del pueblo guineano y  ayuden a resolver la difícil ecuación: la dictadura.

 

 

1. - Solidaridad y la responsabilidad política y social

 

Frente a lo que se predica en Guinea desde el Gobierno, está en claro contraste la falta del compromiso social y político que pueda mitigar la miseria del pueblo. (parece que no habrá suficiente petróleo en Guinea que termine con la miseria de los guineanos)

Por eso, al margen de toda sensación de satisfacción y de pletóricas manifestaciones de euforia que provoca la explotación del petróleo en Guinea,  resulta que el tiempo se detuvo hace poco mas de tres décadas. Nuestro país sigue recalando en el abismo del subdesarrollo y en la perdida de sus valores tradicionales y culturales, como consecuencia de la ineficacia política y la nefasta gestión de los gobiernos dictatoriales que hasta la fecha ha conocido el pueblo guineano. Aquí la naturaleza del Estado se pierde en la sin razón del sistema y se confunde con una noción quimérica de la política, donde el derecho y la justicia son auténticos tabúes.

Han sido tres largas décadas de trasiego de tantos retos frustrados, de promesas incumplidas; largos días y noches de sangre de guineanos corrida fría e impunemente; años de lágrimas derramadas traducidos en el drama de miles de guineanos obligados al exilio, drama de un pueblo impotente relegado a la marginación, al desprecio y a la miseria crónica.  Es el triste balance de la historia temprana de guineanos que siguen añorando la ilusión y el prestigio dormidos de otros tiempos y el sueño que, en un momento dado de su vida, se le escapó de las manos: el sueño de la eterna libertad democrática.

 

 

Y para la desgracia de todos los guineanos, entramos en el nuevo siglo con la incertidumbre de si recuperaremos algún día  los valores de hermandad, de tolerancia, de civismo social, de   nuestra personalidad como pueblo. Estos nuevos tiempos nos encuentran desorganizados y pobres de medios de  lucha contra la dictadura. Los guineanos asistimos con desesperación la

 

 

debacle de una clase política con actitud gelatinosa y pueril, una praxis que les hace incapaz de entender la realidad del cambio político; una camarilla que no ha sabido encender la llama de la ilusión y de esperanza para conectar con las aspiraciones de libertad y democracia de la población. Albert Camus, escritor francés del siglo pasado (murió en el año 1960) dijo: si un hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo. Queda claro que ha fracasado el sistema antidemocrático guineano y su servidumbre feudal y primitivo cegado ante  cualquier idea de cambio.

Y, por último, los guineanos abrazamos la era de la globalización con una intelectualidad que no acaba de descubrir que el desdoblamiento y la complicidad de algunos con la dictadura y la indiferencia crónica de otros ante el drama del pueblo, no la exime de su responsabilidad política, social e histórica que tiene para con el pueblo de Guinea Ecuatorial.

 

 

Pero la cuestión inmediata es, ¿cómo cambiar esta realidad factual y caótica para llegar a darse otra realidad alternativa de un Estado civil de derecho, libre y democrático? La intelectualidad guineana convencida y comprometida con los valores democráticos tiene ahora la obligación de poner en práctica su capacidad y determinación para conseguir la otra esta realidad todavía ficticia a la que aspira el pueblo de Guinea Ecuatorial. Es evidente que la solución de la crisis política, así como acabar con los graves problemas que la dictadura nos ha procurado, exige cambiarnos de actitud, que significa salir del estado de la pasividad cobarde y cómplice a adoptar acciones y actitudes valientes y decisivas frente comportamientos perversos. Debemos dejar de sentirnos pavorosos ante el enemigo y  de ser ajenos a nuestro destino rehuyendo de nuestros problemas, esperando que la solución venga de terceros. Tenemos que sacrificar esa manera de pensar, de ser y de estar  para no asistir como espectadores de nuestra propia muerte. Es un modus vivendi que es, al día de hoy, incompatible con el sueño democrático.

 

Los intelectuales guineanos de todos los campos y niveles, están llamados a asumir el compromiso político y social para con el pueblo, deben trabajar con criterios de solidaridad y de entendimiento mutuo, con el propósito de crear una imagen nueva del hombre guineano. Desde este punto de vista, todo indica que hay que emprender un proceso de aprendizaje. Aprender a ser demócratas exige que asignemos tiempo para la reflexión, a la planificación y al trabajo en equipo. Porque integrar una red de gente comprometida no solo implica reunirse, sino también conversar, leer, enviar y recibir correo electrónico. Y no solo eso. En nuestro caso, sin tiempo suficiente para la práctica regular de la habilidad de pensar sistemáticamente o intercambiar opiniones, nunca habrá un cambio profundo, aun cuando todos estemos interesados en conseguirlo.

 

Me embarga la convicción de que nuestro país ya dispone de un capital de intelectuales suficientemente preparado para asumir retos del cambio. Por eso creo que la solidaridad de toda la intelectualidad guineana creará lo que se suele llamar cerebro colectivo que utilizaría la imaginación en lo que a la gente realmente le importa, lo que estimula su esperanza y alimenta la convicción de que las cosas pueden cambiar. Estoy persuadido en que la unión de talentos puede mejor gestionar y liderar un proceso de cambio, saber manejarlo, motivando y armonizando las diferentes culturales de la sociedad.

 

 

 

                               

 

2. - A por la conquista de la libertad

 

Es evidente que la tarea no se presenta fácil, y cito a Thomas Jefferson, político estadounidense, quien dijo: “No puede esperarse que los hombres sean trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas”, esto significa que no hay generosidad para la libertad. Cualquier cambio entraña sacrificio, entrega y entraña a veces el dar la propia vida, y los héroes no son sino aquellos que dan sus vidas para conseguir una causa determinada en beneficio de la comunidad.

 

Así pues, fracasada la clase política guineana y debilitado el sistema tiránico, a todas luces se puede afirmar y esperar que en el binomio intelectualidad guineana y el conjunto del pueblo guineoecuatoriano está la clave del cambio político en Guinea Ecuatorial. Es una relación simbiótica que debe darse de forma obligada e inequívoca en la evidencia de que las dos realidades sociales comparten un mismo destino insoslayable en la marginalidad  y están obligados a  solidarizarse con el mismo sentimiento nacional, cual es, conquistar la libertad y terminar con la dictadura. Por consiguiente el compromiso debe ser asumido con el propósito de tejer un nuevo frente de lucha contra la servidumbre feudal y primitivo que alimenta el sistema político actual en Guinea.

 

 La clase intelectual guineana tiene que ser consciente de que el momento es radicalmente decisivo, porque se trata de conquistar la libertad, este preciado derecho natural que debe disfrutar todo ser humano. Se trata de salvaguardar la dignidad y la supervivencia de un pueblo que clama desesperadamente un cambio en la dirección política del país. Mientras tanto el pueblo de Guinea Ecuatorial subsiste en su silencio con la esperanza viva de ser un día aquel pueblo que soñó caminar en la senda de la felicidad, de la fraternidad, de la unidad, paz y justicia, sabrá ser condescendiente ante la historia y ante el mundo con su futura realidad política, social, económica y cultural. 

 

La libertad es un fenómeno esencial en cualquier proceso de cambio, si bien es cierto que la libertad necesita límites, hay que rescatarla a cualquier precio por que el pueblo necesita desenvolverse en un ambiente exento de obstáculos e impedimentos de tipo físico, político, moral, material o psicológico como ocurre hoy en Guinea. La libertad nos hará sentirnos autónomos y dueños de nuestros propios actos y eso nos proporcionará más compromiso, identidad y responsabilidad. En Guinea está ocurriendo un fenómeno extraño, mientras se persigue a matar al intelectual considerado disidente, se sostiene al mediocre y al delincuente se le colma de condecoraciones. Esto es una aberración para la sociedad. Verán, si quitarle la libertad a quien la merece es un crimen, dar excesiva libertad a un hombre con serias limitaciones es una temeridad que provoca angustia inevitable. Todos sabemos que la clave del desarrollo de una sociedad es la libertad. El disfrute del derecho a la libertad en todas sus formas solo se puede conseguir en una sociedad también libre, abierta, renovada y democrática. La libertad no es un premio que se otorga gratuitamente a los hombres y a las sociedades, desgraciadamente, a veces, suele pagarse muy cara. Por eso al intelectual guineano le queda rearmarse de valor y de ilusión para acabar con el insulso estado  de la falta de libertades en nuestro país. Es una realidad claramente delictiva con la que hay que acabar.

 

                                                             

3. - Dialogo reconciliador para la paz democrática

 

Si hay algo que mucho echamos en falta en Guinea ese es el dialogo. No solo me estoy refiriendo del dialogo Gobierno Partidos políticos, sino que debe producirse también dialogo entre la clase intelectual guineana. Para que  se produzca esta premisa necesitamos ante todo una honradez  y voluntad política para los primeros; y otra honradez cívica e intelectual para los segundos. Mientras falten estos condicionantes es cierto que mucho tardaremos en establecer vías de dialogo sincero para encontrar salida a nuestro estancamiento político.

 

Para dialogar  tendremos que abrir nuestros corazones y mentes para con condescendencia saber y ser capaces de recibir y escuchar al interlocutor, sea del color que sea  independientemente del pensamiento que tenga. Tendremos que tender la mano primero como muestra de la sensatez y la honradez. Nuestra sociedad necesita que se abran espacios para un dialogo político como una condicio sine qua non para la reconciliación y la democratización del país.

Necesitamos dialogar para parar el retroceso que ha sufrido nuestra sociedad, acabar con la desvergüenza de figurarnos en los catálogos internacionales como país violador de los derechos humanos, país clasificado de alto riesgo para la inversión del capital extranjero y país de corrupción, En fin necesitamos dialogar para hacer de nuestro país un rincón del continente africano donde no quepa la violencia en forma de asesinatos, detenciones, torturas, muertes misteriosas, persecuciones políticas. Hay que desterrar los malos espíritus de la desidia, del rencor y del odio que nos amenazan por darle otro rostro a nuestra hermana convivencia.

 

Gabriel Guijosa hablando de diálogo político en  un articulo titulado, diálogos en la aldea global subraya que -si el diálogo humano, en términos generales, representa una forma de comunicación interpersonal, entre dos o más seres, en donde se intercambian informaciones, reflexiones, sentimientos y deseos, con una intencionalidad no necesaria ni exclusivamente utilitaria, el diálogo político es, en esencia una negociación sobre intereses. Esta evidente connotación del diálogo político en cuanto negociación en defensa de intereses no disminuye el valor de esta forma de comunicación, distinta a la humana o interpersonal no político del diálogo o comunicación de valores, pero sí la diferencia.-

 

“La democracia es el sistema de promoción de proyectos y resolución de conflictos a través de un ordenamiento legal, de una presentación electoral y de una división de poderes”. Estoy convencido de que los intelectuales guineanos albergan un vivo interés  porque se produzca un clima de diálogo entre las autoridades guineanas y las fuerzas democráticas sin exclusiones porque todos los guinecuatorianos tienen interés por su país.

 

“ La palabra interés-dice Guijosa- ni es peyorativa ni tiene por qué ser necesariamente economicista. En política hay también personas que piensan y que proponen, habitualmente desde minorías, el interés porque la sociedad sea más justa, la corrupción erradicada, la exclusión social integrada, la justicia justa, la educación universal y de calidad, la sanidad sana y un larguísimo etcétera”.

El futuro proceso de dialogo no tiene por qué ser sui generis, la España  predemocrática nos aporta una formula reconciliadora. Como sabemos, la transición española inventó una nueva formula de dialogo, de entente, para acceder a la democracia desde la dictadura, con acuerdo y no ruptura entre los partidos democráticos  y amplios-muy amplios- sectores procedentes de la dictadura, hoy ya no sólo conversos sino adalides, al parecer, de las libertades. Esta fórmula,                                                                     

 

                                             

 

original y efectiva, posee ya fama mundial: “la transición a la española” y es imitada, con desigual fortuna, por no pocos países. Pienso yo que Guinea Ecuatorial, como país colonizado por España, no debería dejar de imitar esta formula, la cuestión es que abandonemos la soberbia y aprendamos las buenas tradiciones de otras culturas.

 

4.- Aprendamos de nuestros errores

 

Saber reponerse  después de haber fallado solo es cualidad de gente sabia y honrada, pero mucho más inteligente es la gente que sabe evitar tropezarse dos veces con la misma piedra. Esta turbulenta realidad política que vive el país es, sin duda alguna, resultado de varios errores que los guineanos venimos acumulando a lo largo de los últimos 30 años de vida independiente. Es momento pues que pasemos a reflexionar y a indagar las razones de tanto fracaso político. Para reparar nuestros fallos no existe o no tenemos otra anestesia que ponernos a trabajar replanteando el tema, analizar la trayectoria recorrido hasta aquí y ayudarnos mutuamente desde la solidaridad y el compromiso compartido.

 

Por eso, para evitar otro tropiezo después de pecar tanto de errores, conviene ahora que empecemos a pensar con la cabeza y no con el corazón. Esta claro que las actuales organizaciones políticas con marcado comportamiento individualista y demagógico quedan obsoletas y desfasadas ante un sistema enraizado en la intransigencia. A partir de aquí hay que apostar por una organización real y seria, es decir darle personalidad nueva y creíble a la causa de lucha contra la dictadura. En mi opinión esta puede ser la mejor terapia para curar los errores del pasado y las debilidades de hoy.   “No se puede ir a la guerra sin antes prepararse para la guerra” en nuestro caso, no podemos pretender acabar con la dictadura sin estar preparados, sin estar mínimamente organizados.

 

El sistema político en Guinea mal o bien esta organizado a su manera, por eso mira con desprecio a un plantel de intelectuales desorganizado, sin iniciativas y retraído en individualismos traicioneros; por eso también mira con mayor desaire a una oposición atomizada y desorientada con objetivos ensombrecidos, porque el sistema es capaz de confundirla y distraerla para dejarla prácticamente reducida a nada y sin personalidad. Así las cosas, es evidente que el conjunto de la disidencia guineoecuatoguineana durante todo este tiempo no ha sido capaz de definirse decididamente como una alternativa real por una serie de pecados capitales que más abajo enuncio.

 

Llegamos hasta aquí bien curtidos de tantos fracasos de los cuales debemos aprender para retomar el pulso de la lucha y poder ser una alternativa creíble y responsable. En cada rostro de los guineanos se deja ver el fracaso, el cual parece que ya se ha instalado para siempre en nuestra personalidad, ya no parece que el fracaso es algo pasajero en nosotros. Pero me consuela el saber que, efectivamente el fracaso es una realidad pasajera. Es ahí donde está el principio de la libertad que anhelamos los guineanos, porque todos tenemos derecho a equivocarnos.

 

Pero no debemos sentirnos vencidos, quiero que seamos como aquellos que fracasan pero saben, con coraje y valentía, asumirlo y reconocerlo, que son persistentes porque son capaces de levantarse y de empezar de nuevo. Son aquellos que vuelan alto porque tienen capacidad de reacción, espíritu de superación y saben aprender. Por eso particularmente me gusta la canción de Julio Iglesias que dice: Vuela amigo / vuela alto, no seas gaviota al volar / La gente tira a matar cuando volamos muy bajo... fin de cita.

 

                                                   

Los que fracasan como nosotros, son los que llevan fuego dentro y es muy difícil poder con ellos. Esos son los que ven las oportunidades como un reto. La valentía, la perseverancia, la voluntad y el optimismo son elementos que siempre les acompañan y que no les permite dejar

 la lucha. Hay alguien que dejó escrita una preciosa frase, y dice: “HAY DERROTAS TRIUNFALES A LAS QUE ENVIDÍAN ALGUNAS VICTORIAS” éste es nuestro fracaso.

 

Pero nuestro fracaso es algo superable y debe ser un punto de partida, renovación y de aprendizaje. Hay cosas en la vida que solo se aprenden tras fallar en ellas. Mirando desde esta perspectiva el  errar ofrece nuevas oportunidades y te da la oportunidad de volver a empezar. Siempre es, ha sido y será un principio. El fracaso es la escuela del éxito.

 

Analizando la naturaleza de nuestro fracaso he encontrado que se entremezclan varios motivos que, como causantes del fracaso, no dejan de ser partes del ser del guineano. Bien es cierto que los hábitos humanos son difíciles de corregir, pero aquellos comportamientos o actitudes que se adquieren por presión de un tiempo histórico o por circunstancia de un momento determinado, éstos sí se pueden corregir si el interesado o interesados deciden y ponen voluntad en rectificar.

Sin entrar en detalles, los motivos de nuestros fracasos se pueden resumir en los siguientes términos, cuya rectificación nos permitiría acercarnos un poco al éxito. Puede que hay más motivos, pero voy a citar unos cuántos: La improvisación, el déficit de experiencia, el miedo al riesgo o por exceso del mismo, el miedo al fracaso, una mala gestión, la falta de perseverancia o constancia, la escasez de recursos o su inadecuación, la falta de planificación o su inadecuación, errores en actuación, un mal liderazgo, la falta de disciplina o de normas, el déficit de compromiso, el exceso de individualismo, la toma de decisiones incorrectas, la falta de creatividad, por competir y no cooperar, y un larguísimo etcétera.

 

Este es el currículum  de fracasos de la disidencia guineoecuatoguinena. El momento actual plantea retos que obligan a modificar posturas y comportamientos para corregir estos errores identificados. Conviene confeccionar nuevas alianzas y diseñar estrategias vinculantes para combatir la dictadura. Porque hacer lo contrario, incierto seguirá siendo nuestro futuro y seguiremos rebotando de crisis en crisis, esto es de dictadura en dictadura.

 

5.- Conclusiones y recomendaciones

                                                          

Guinea Ecuatorial necesita un nuevo viraje en su situación política; el momento presente requiere un nuevo devenir en la forma de vida de los pueblos de Guinea Ecuatorial. El Gobierno y los partidos políticos - los tradicionales actores políticos en el espectro nacional – no han sabido gestionar para bien el cambio democrático, por tanto, no han sabido corresponder a las aspiraciones del pueblo guineano, y, a todas luces han fracaso en la responsabilidad de hacer de Guinea un Estado de derecho. Por eso, ante esta realidad, las circunstancias actuales imponen la necesidad de que una nueva realidad política tome las riendas de este deseado viraje político y lidere y gestione el proceso de democratización del país.

 

La intelectualidad guineana tiene ahora el deber y la obligación moral de asumir la responsabilidad de liderar el cambio y de gestionar una verdadera transición democrática sin violencia para el país. Entiendo que es una tarea innegable por cuanto que la situación política actual ya es insostenible y vergonzosa para el país.

 

 

                        

 

Esta tarea tiene como objetivo crear una nueva cultura de dialogo reconciliador, cuyo núcleo sea la adhesión a los valores básicos del respeto de los derechos humanos y la democracia y la determinación de defenderlos en la vida diaria, lo cual supone establecer previamente algunas pautas de conducta. Porque solo los esfuerzos combinados y compartidos de todos, así como

de educadores, familias, medios de comunicación de masas y de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, es decir todos los agentes sociales y de la sociedad civil en general pueden construir esta cultura de respeto de los derechos humanos y democracia.

 

Para la creación de una nueva sociedad guineoecuatoriana rica en valores cívico-culturales y respetuosa con la cultura de la democracia y del respeto de la justicia social y del derecho tiene que darse el decidido compromiso de la clase intelectual especialmente con los medios de comunicación de masas en el fomento de la tolerancia y de la libertad de expresión. Sin este aval y sin este apoyo a los medios de comunicación en su papel de defensor de las libertades democráticas, el proceso de democratización de la sociedad guineana y su consolidación estarían llamados al fracaso.

 

En este caso y para evitar otro tropiezo los nuevos líderes y gestores del cambio democrático en Guinea han de ser personas fanáticas a la verdad que es verdad y a la transparencia, resueltamente comprometidas con la causa de la democratización del país; han de tener aspiraciones claras de dedicar sus vidas para forjar y crear una sociedad guineoecuatoriana renovada en valores morales, cívicos, culturales y tradicionales, sin renunciar en ningún caso sus linajes afro bantú y resaltando en todo momento sus condiciones privilegiadas de hispano africanos como un legado cultural e histórico a preservar para las futuras generaciones de guineanas y guineanos.

 

                                                               ANEXO

 

 

LA RECONCILIACIÓN Y EL SENTIMIENTO DE JUSTICIA

 

 

Para conseguir la reconciliación y restablecer el sentimiento de justicia, debemos manejar este tipo de procesos evitando que alguien salga del conflicto sintiéndose perjudicado. Lo que nunca se debe hacer, si queremos una paz duradera, es generar una competencia, es decir, en el que haga falta, obligatoriamente, un perdedor.

 

Roger Fisher y Willam Ury (autores de uno de los más importantes libros sobre negociación: Getting to yes)  propone una receta que, en la práctica, ha dado valiosos resultados que pasamos a comentar:

 

A.     Separar las personas del problema

Nunca se debe atacar a las personas, sólo a las ideas, las propuestas, etcétera, evitando reacciones como:

§   Descalificar a quien nos causa el problema (despojándole de cualquier atributo) difamando creando consenso en su contra.

§  Explicar actitudes problemáticas personales (por ejemplo, presentar al rival como  rencoroso u oportunista)

    

B.     Centrarse en los intereses, no en las posiciones

Hay que evitar los engaños que el propio conflicto crea, investigando al máximo sus autenticas raíces para, una vez descubiertas, centrarnos en ellas.

 

C.     Inventarse opciones para la ganancia mutua

Para ello debemos tener siempre en cuenta dos axiomas básicos:

 

§        Lo importante es solucionar el conflicto y no alimentar nuestro ego.

§        Debemos poner en marcha nuestra creatividad para colocar en cima de la mesa el mayor número de alternativas posible que sean ventajosas para ambas partes.

 

        D. Establecer criterios objetivos para la evaluación y el seguimiento del resultado final.

 

Normas básicas de actuación

            

            Dicho todo eso, quizá sea bueno establecer unas normas básicas de actuación, que no deben saltarse si queremos llevar a buen término la solución de un conflicto:

  A. Qué no hacer:

 

 

§        Recurrir a las amenazas o a la violencia.

 

§        Atacar el orgullo o la autoestima de la otra parte o de aquellos a los que represente.

§        Despreciar las diferencias culturales.

§        Establecer un proceso de comunicación confuso.

§        Evitar o ignorar el conflicto.

§        Basar todo en las percepciones.

§        Definir todo en ganar o perder.

 

 

B.     Qué hacer:

 

§      Encontrar un terreno que permita un vínculo común.

§      Crear en el otro la sensación de que es entendido.

§      Empatizar.

§      Reconceptualizar el conflicto mediante la redefinición.

§      Crear criterios objetivos para la evaluación.

§      Controlar los sentimientos.

§      Inventar opciones equitativas(criterios de justicia)

 

C.     Cómo debo ser frente al conflicto:

 

 

§    A. Firme

Para evitar que se aprovechen de mí.

 

§    B. Justo

Para evitar aprovecharme del otro.

 

§    C. Flexible

Para establecer una relación de cooperación.

 

§    E. Amistoso

Para facilitar la cooperación.

 

§    E. Conocedor de uno mismo

Para aplicar a la otra parte los criterios y normas que me aplico a mí mismo.

                        

       Beneficios

 

     Todo lo dicho nos permitirá recoger una serie de beneficios para el equipo, es decir, nos servirá para evitar males mayores y para cobrar rentabilidad a nuestras acciones.

 

       Entre otros, los beneficios que obtendremos de una buena gestión serán:

 

§    Nos hará conscientes de los problemas.

§    Evitará el estancamiento(favoreciendo y ayudando en los procesos de cambio)

§    Estimulará la curiosidad.

§    Mejorarán las relaciones.

§    Mejorarán los puntos débiles.

§    Hará compatible lo inicialmente antagónico.

§    Evitará el estrés organizativo.

§    Atenuará los egocentrismos.

§    Nos hará conciente de la necesidad de compartir con los demás.

§    Mejorará nuestra capacidad de escucha.

§    Mejorará nuestra capacidad de colaboración.

§    Cimentará el liderazgo.

 

 

A todas esas cosas habría que añadir algo muy importante para todos aquellos que interpretan a las organizaciones como maquinarias a desconsiderar el lado humano y, en consecuencia, a dar poca importancia a asuntos como éste:  Una gestión positiva de los conflictos es una fuente de ahorro para la organización.  Si no está convencido, pruebe a no resolverlos.

                              
                                                                            Foro de Guinea Ecuatorial:
                                                              Primeras jornadas de reflexión sobre la problemática guineana
                                                                  Murcia, del 21 al 22 de Septiembre de 2001

 

                                                                                 Ramón NNAR NSIE

                                                                                        PERIODISTA  

                                                                                        r.nnar@terra.es

 

                                                  NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS

 

1-CITAS Y FRASES CÉLEBRES,  (Samir M. Laabi) ediciones LIBSA, 2001.

 

2-LA REVISTA AVIVIR nº 179 Enero-Febrero 2001. Articulo de Gabriel GUIJOSA, Diálogos en el área global.

 

3-GUINEA ECUATORIAL, LA DEMOCRATURA NGUEMISTA SIN CAMBIOS (Max Liniger-goumaz) Editorial Claves para el futuro, D. L. M-28258-2000.

 

4-LA TRANSICIÓN DE GUINEA ECUATORIAL, Historia de un fracaso (Fermín Nguema Esono, Juan Balboa Boneke) D.L. M4103-  febrero 1996.

 

5-EL GRAN DESAFIO, El compromiso social y la ética del periodista en la era global. Editorial comunica, Madrid 1998.

 

6-Club Internacional de Prensa, Anuario 2001, Edita CLUB INTERNACIONAL DE PRENSA.

 

7-DERECHOS HUMANOS PREGUNTAS Y RESPUESTAS (Leah Levin) bakeaz, ediciones UNESCO, 1999.

 

8-CLAVES DEL TRABAJO EN EQUIPO (Editorial Conocimiento S.L.), EDICIÓN ESPECIAL   CINCODIAS,  2001 PARA LOS NÚMEROS:

4, Motivación, conflicto y gestión del fracaso.

5, Planificación organizacional.

6,  El equipo: capital humano.

 

9-Periódico EXPANSIÓN nº 4.581, año XVI segunda edición, artículo de Ignacio Farrerés, Presidente de la Asociación Políticas Sociales del siglo XXI.