VIAJE POR BIOKO

(ISLA DE FERNANDO POO)

CALLE DE MALABO

Para venir a Guinea, lo mejor es elegir fechas, desde Octubre hasta Marzo, porque es la estación más seca, y las lluvias no les estropearán las excursiones.

Lo mínimo para disfrutar y conocer es estar 14 días, desde un domingo hasta el domingo de la semana siguiente. Los vuelos desde Madrid son en este día, uno a la semana, dura 8 horas y media y vale en turista unas 90.000 pesetas, aunque tendrá que viajar con mis compatriotas morenos. Así empezará a acostumbrarse. Hasta ahora solo volaba Iberia, pero ahora también los hace Spanair.

Hay combinaciones viajando desde muchas capitales europeas a Duala, en Camerún y luego tomando un vuelo a Malabo llegar a Guinea. No hay ninguna ventaja en ello, excepto las fechas, si no puede ser en el vuelo del domingo. Los vuelos domésticos entre Duala y Malabo son en Ecuatoguineana de Aviación. Es la misma empresa en la que luego podrán ir a Bata cualquier día de la semana excepto el domingo.

Si prefieren el barco, Duala - Malabo es un paseo de 12 horas.

Desde casi todos los países hace falta visado, y realmente hay que estar muy atentos a la hora de cumplir las fechas porque las autoridades son muy celosas con esas cosas.

El aeropuerto de Malabo está bastante necesitado de mejoras, a pesar de los esfuerzos por quedar bien ante las autoridades extranjeras en la anterior cumbre de la CEAF. Se amplió la pista, se mejoró la terminal, y se terminó de arreglar el puente de la carretera con la ciudad. Los 10 kilómetros, por una destartalada "autovía" les costarán unas 800 pesetas de taxi.

Para vivir en Malabo, hay varios hoteles decentes y con aire acondicionado. El ApartHotel Impala, que tiene apartamentos, les costará más de diez mil pesetas al día, pero podrán dormir hasta cuatro personas, con lo que en grupo podrán economizar. Ahora hay veces en que no hay plazas, por lo de la gente del petróleo, y la dirección tiene fama de no ser muy formal con las reservas, por lo que tendrán que reservar con tiempo. El hotel Ureca, también es de lo mejor de la ciudad, y una habitación doble sale por unas 6.000 pesetas, aunque debo advertirles, que las cifras no son muy precisas por las fluctuaciones del cambio.

Nuestros dos mejores hoteles, están dentro de lo que se considera un hotel normal en los criterios de España. El agua no es potable (tomen precauciones en todo el país), la electricidad falla - a pesar de los proyectos de las petroleras de dotar de electricidad a base de generadores por turbinas donde quemar el gas de las refinerías - y el teléfono ni es fiable, ni seguro. No beban agua, no tomen ensaladas ni bebidas con cubitos de hielo. En todas partes pueden comprar el Tangui, que es la mejor agua mineral.

Hay más hoteles, pero deberían ver antes la habitación que van a contratar, para evitar sorpresas o bien pueden ver la posibilidad de alquilar una casita en alguna zona buena de Malabo como "Pequeña España". Como ejemplos de hoteles, les recomiendo el Bahía, de bellas vistas hacia el mar. Este hotel es famoso por ser el escenario de la novela La Tribu de Leguineche. También el Yoli, ofrece un buen servicio. Para desplazarse, tienen taxis a su disposición, pero estén atentos, porque podrán intentar cobrarles de más, aunque los taxistas tampoco insisten mucho en el engaño. Doscientas pesetas por un viaje dentro de la ciudad y el doble si es a las afueras, es suficiente. De momento no hay posibilidad de alquilar un coche, pero con el auge de la industria del petróleo, no tardará en haber, de igual manera que ya hay una empresa canadiense de helicópteros.

Malabo es una ciudad de unos 60.000 habitantes. Está en una zona muy volcánica, en la base del imponente pico Basilé, lo que le da una vista fantástica, y el puerto está metido en lo que es el cráter sumergido de un volcán al norte de la isla. Hay un paseíto marítimo que ahora han restaurado, y una zona de puerto con muchos bares, algunos restaurantes con comida al gusto español donde cenar al aire libre y clubs nocturnos. Los restaurantes más famosos son el Mesa Verde, el Gue-gue, el Four Aces, y hasta el Lugar de la Pizza, donde se reúnen los extranjeros.

Como los precios no van a ser un problema para ustedes con sus poderosas pesetas, les recomiendo que hagan amigos, incluyendo un 10% o un 15% de más en sus pagos, en concepto de propinas.

También hay el Club Náutico, con restaurante, bares y piscinas. Está muy bien, pero no es un hotel de gran lujo. Aquí en Malabo no hay playas buenas, pero ya se desquitarán. La arquitectura de la cuidad suele gustar a los españoles, pero la verdad es que aunque están arreglando, está todo un poco abandonado.

En los clubs, la fiesta dura hasta tarde. Puede salir tranquilo por la calle, que no hay robos ni nada, pero tenga cuidado con fotografiar cuarteles o el palacio de Obiang, porque la siempre celosa policía del régimen puede interpretarlo como un acto de espionaje. En realidad, verán como la gente es fantástica, amable, servicial y habladora. Guinea es uno de los países de Africa más seguros por los que podrán viajar. Los problemas políticos del régimen con la oposición no van a influir para nada al viajero.

No estén en Malabo más de un día o dos si van por poco tiempo.

¿Qué ver en Malabo? Pues la catedral, que es de estilo gótico y fue inaugurada en 1.916, obra del claretiano Luís Segarra Llairadó, y que está en la misma plaza que el palacio presidencial. Malabo se llamó Santa Isabel. Hay dos versiones para este nombre, que sustituye el de Fort Clarence, de los ingleses que se habían establecido previamente. Una dice que es por nuestra patrona, Santa Isabel de Hungría. Otra dice que es por la reina Isabel de España.

Siga la visita por el Centro Cultural Español, el paseo marítimo, el puerto y por supuesto, el mercado. En el mercado pueden comprar artesanía, adornos, ropas y telas hechas a mano, y muchos recuerdos que les costarán poco dinero para su moneda si saben regatear. Si lo que quieren son cosas importadas, se decepcionarán, porque probablemente sean más caras de cómo las encuentren en España. También tienen algunas tiendas interesantes y alguna joyería en Malabo o en los propios hoteles. La moneda desde hace unos años, es el franco CFA, pero antes tuvimos pesetas guineanas y ekueles (vean la colección de billetes). Los que lleven visa y cheque de viaje, van a tener dificultades para pagar. No les va a quedar más remedio que llevar los fajos de billetes.

Una vez descansados, tienen que hacer excursiones. En la oficina española de turismo, pueden encontrar guías, mapas e información oral, sobre todo del como llegar hasta. Aunque la isla de Bioko (antes de Fernando Poo, en honor del navegante portugués) es pequeña (2.007 km2), la diversidad de ambientes, hace que resulte mucho mayor. La selva domina la práctica totalidad de la isla.

Imprescindible ir al Pico Isabel o Basilé, que es el enorme volcán que domina Malabo y que le hace tener esas vistas tan bonitas. Es mejor ir a la policía y decirles que va a Basilé, porque a veces ponen reparos ya que allí están las antenas de radio y televisión y no quieren atentados. La selva a más de 3.000 metros de altura, es grandiosa. El permiso de la policía de Malabo, no les va a librar de pagar la mordida al puesto de control que hay al principio de la carretera. 

A una hora de taxi, tienen una playa muy bonita, que ya se llama Arena Blanca, al oeste de Malabo, aunque desde donde dejan el coche, hasta la propia playa, aun tendrán que andar un pequeño trecho.

 

 

 

 

Luego tienen que visitar el sur de la isla. Ir a Luba, que es una pequeña localidad de unos 1.000 habitantes. Es mucho más pequeña que Malabo, y sin embargo, es la segunda población de la isla. El camino se hace bordeando la costa, son poco más de cuarenta kilómetros, que les llevará poco más de una hora. Hay autobuses de línea, y los restaurantes para comer pescado frito y toda clase de frutos del mar, son excelentes. La gente de dinero en Malabo, viaja a Luba aunque solo sea para cenar.

Luba es una buena base para desde allí buscar transporte para las excursiones menudas que encontrará en cualquier guía que compre en Malabo. Las playas de Luba si que son buenas.

Para empezar, tiene que conocer el valle de Moka. Le esperan dos horas de un camino precioso. Allí existe posibilidad de alojamiento a cargo de la Asociación de Amigos de Doñana y existen posibilidades de viajes organizados

El valle de Moka está a 1.200 metros de altura, y el poblado está en un micro clima muy interesante y casi mediterráneo El clima es fresco, cómodo y no hay mosquitos. Un descanso para ustedes que en los primeros días se sentirán pesador por el clima de la isla. Tiene grandes praderas de hierba y es una gran zona agrícola ya que la mezcla del clima con los ricos suelos volcánicos, hacen que se puedan cultivar cosas que no se pueden dar en ninguna otra zona de la isla, como tomates, habas y todo tipo de ganado que viva de pastos.

Moka está considerado como uno de los paisajes más bonitos de Africa, tiene un ecosistema sumamente complejo y rico así como muchas atracciones: cuevas, cascadas (son tres cascadas con una caída de 250 metros, con un pequeño lago donde podrán nadar al pié de la principal), los bosques (densos, completamente vírgenes y cubiertos de musgo) y lagos volcánicos, en el crater de volcanes apagados.

Estos lagos, el lago Loreto, y el lago Biao son rincones verdaderamente únicos en el mundo, en especial este último, por su vegetación, su diversidad de fauna - todo tipo de aves, desde buitres a turacos, gran variedad de monos y hasta de invertebrados -, y por su paisaje grandioso.

Las cuevas, los poblados y miles de cosas más, van a tener un gran interés para una persona culta ya que todo el valle tiene una es un centro místico y espiritual para el pueblo bubi (Moka fue un rey bubi). La gente es muy amigable. Si son amables y les llevan algún regalo (no imprescindible), los invitarán a comer a cambio de conversación y de noticias de España. Si van el grupo, les recomiendo hacer senderismo acompañados de personas del país, que les explicarán los significados simbólicos bubis, de las distintas atracciones naturales, como las cuevas del "morimó".

(aunque me salga del tema, aprovecho para contarles una anécdota de Macías. El dictador tenía pánico a los dioses bubis. Sabía que el morimó principal de la isla, el que vive en una cueva de Moka, siempre decía a los que le preguntaban cosas, que debían asesinar a Macías, por lo que este prohibió bajo pena de muerte, acercarse a la cueva de Moka).

Por si todo esto no fuese lo suficientemente atractivo, van a poder contar con un excepcional alojamiento: La casa Risiiti. La casa Risiiti, es una antigua casa de veraneo de españoles. Su constructor quizás nostálgico de las montañas del norte de España, la construyó al estilo de un caserío vasco, y hoy en día está perfectamente restaurada, decorada con gran gusto, y dotada de todas las comodidades posibles. Posee cuatro dormitorios dobles, zona de reuniones, porche y un servicio excelente que les ayudará en sus excursiones por la zona.

Otro centro importante para excursiones, y donde también van a encontrar albergue completo y con restauración en la pequeña aldea de Ureca. La aldea en si, es muy pequeña, tiene unos 150 pobladores y está en la parte más sur de la isla.

Pueden ir en una excursión de 8 - 10 horas desde Moka, o también pueden ir en una lancha durante varias horas, para después caminar un par de horas por la playa hasta el poblado. Están disponibles tanto barcos, como guías locales, como otras cosas que pudiera necesitar, a cargo de Amigos de Doñana.

El paisaje va a ser inolvidable, la variedad de fauna que van a poder contemplar (monos, aves y tortugas gigantes entre otras) es única. La playa es como sueñan los españoles: Grande, solitaria, de arena fina y con el agua del mar a muy buena temperatura.

Y aun no les he contado al ultima sorpresa: El río Eola termina en una espectacular catarata en medio de un escenario de vegetación exuberante, y usted podrá bañarse al mismo pié de ella y sentir la fuerza del agua que sale del corazón de nuestra isla africana.

Sean amables con la gente que les pedirá que entreguen cartas y cosas a sus parientes de España. Y si pueden sáquenles fotos para enviar por correo a España, que las comunicaciones en las aldeas con su gente en España, son difíciles.

Tienen una semana para disfrutar de la isla. La exuberancia de la vegetación y lo accidentado del terreno les va a cautivar.