GUIA DE VIAJES DE LA REGIÓN CONTINENTAL DE GUINEA ECUATORIAL

(Nota: Los mapas se amplían en la sección de mapas)


 

La principal diferencia que se nota entre la isla y el continente cuando se llega, es la diferencia de color. Bioko es volcánica, montañosa y oscura, con nubes alrededor del Basilé. En cambio el continente en la zona de Bata es mucho más llano, con amplios espacios y suelo rojizo, le vegetación, no es tan frondosa,  y se perciben praderas. Luego la selva, ya es otra cosa.

Bata es una ciudad mucho más tranquila que Malabo, menos bulliciosa, muy bien urbanizada y con mucha vegetación a lo largo de las casas. Como Santa Isabel, es una ciudad que fue muy hermosa durante la época de los españoles, pero que aunque lo sigue siendo, está bastante descuidada.

Desde el aeropuerto hasta la cuidad hay unos pocos kilómetros, que se recorren en una bonita carretera que bordea el mar y las continuas playas de arena blanca que rodean Bata en ambos sentidos.

Hay una serie de hoteles y de restaurantes que pueden encontrar en la sección de direcciones de interés, pero en hoteles, su mejor opción son los hoteles Luna, en el aeropuerto y el Panafrica, aunque hay posibilidades de encontrar los bungalows abiertos. La oferta puede incluir cosas más baratas como el Finisterre o el Hostal, pero mejor que las vean antes.

 En restaurantes, la oferta es bastante variada, pero no todos abren los días de semana. El Bambú es bueno, al gusto español, pero caro, igual que el Club de Tenis. El Miramar gusta a los turistas por su decoración típica, pero está en las afueras y necesitará taxi. El restaurante de Eva, en típico Nnom Abon, el Corisco y El Hoyo del cocodrilo son opciones a considerar. Luego hay bares donde se puede comer. Y sitios aun más típicos en las inmediaciones del mercado. Son baratos, pero su delicado organismo de europeo o sus esc rúpulos podrían resentirse si es usted muy remilgado. De todas maneras, son la mejor alternativa para probar platos genuinamente africanos como el mono, la tortuga, la rata de selva, cocodrilo, cebú o ahumados de pescado. Yo se los  aconsejo, porque si viene a Africa, viene a Africa.

En la carretera a Nbini, hacia el sur de Bata, y a pocos kilómetros, puede aprovechar. El paseo a El Hoyo del Cocodrilo, para parar en unos tallercitos de artesanía que hay en la misma carretera, en los que se puede comprar todo tipo de adornos de la cultura fang, tanto en maderas nobles como marfil: Guitarras, bastones de la palabra, bastones de mando, y muchas cosas menudas o curiosas. Si tienen sitio para llevarse cosas voluminosas a casa, hay también objetos hechos de melongo, que es una especie de caña.

En los mercados, también encontrarán cosas mucho más baratas que en estos talleres frecuentados por turistas, pero cuenten con que el color descolorido y pálido de su piel, provoca inflación.

En los mercados de Bata y Malabo o en las tiendas, va a tener mucha oferta de cosas interesantes para llevar. Además, muchas se las van a ofrecer, pero van a encontrar unos precios mucho menores en todo lo que sea salirse de estas dos ciudades. El inconveniente es que cada artesano que encuentren Guinea adelante, va a tener una oferta más limitada, y además, van a tener que buscarlos ustedes.

Lugares de diversión, también hay bastantes, como en Malabo. Es la mezcla de las costumbres de los españoles con la alegría de los africanos. No sabría decirles nombres, porque los sitios abren, cierran, cambian de nombre y de dueño constantemente. Hasta en los poblados pequeños se monta una pequeña discoteca, aunque sea con unas lámparas de petróleo y un radio casete a pilas.

En cuanto a los taxis, al igual que lo dicho en Malabo, no se fíe mucho, no pague por adelantado servicios de recogida a una hora determinada, y pregunte los precios por anticipado. No son mala gente, pero a veces surgen otros servicios y la memoria es mala.

 Excursiones: Son infinitas. Hay tantas que merecen la pena, que resulta dificil, y a los visitantes doloroso, tener que hacer un resumen y descartar algunas muy interesantes cuando se tienen pocos días de estancia. Cuando se mira el mapa desde casa o desde el hotel, no hay que hacer caso a las distancias. Guinea es un país pequeño, y sin embargo, requiere bastante tiempo para recorrerlo por las dificultades del transporte. Por otra parte, merece la pena verlo todo, porque nada es igual a nada. Ni los rios ni las zonas pantanosas, ni las praderas, ni la selva, ni las playas ni las alturas del monte Allen, son prescindibles. En todo caso, si se aventura fuera de Bata en un vehículo, tenga la precaución de ir preparado para dormir en el camino aunque no lo tenga previsto, porque el estado de las carreteras, fuera de la "carretera general" a Ebebiyin, la de Niefang, Acurenam y alguna más, siempre son sorpresa. Lleven provisiones para ustedes  y sus guías para unos cuantos días. Por aquí siempre viene todo el mundo con sus planificaciones, horarios, rutas y todo apuntado. Luego, cuando las cosas se tuercen un poquito - que siempre se tuercen-, los retrasos se les encadenan y todo falla sin que tengan imaginación para solucionarlo.

Con pocos días o ganas de salir de Bata, o quieren entrenarse un poco, tienen tres excursiones:

Primera: Hacia el sur, bordeando las playas de la costa, por la franja de pradera que existe entre esta y la selva. Hay unos paisajes hermosos, se pueden contemplar animales. Vaya por algún medio de transporte hasta Bomé, en dirección al puerto nuevo de Bata, y luego inicie desde allí su paseo.

Segunda: Ir hasta la zona pantanosa de Utonde. Se va a este poblado, a unos 12 kilómetros de Bata en dirección al aeropuerto. Utonde es un poblado de pescadores Combés. Hay un río del mismo nombre cuyo tramo final es un pantano habitado por muchas aves y donde se pueden ver hasta cocodrilos. Se puede conseguir que algún poblador nos lleve en su cayuco por la zona. Es una excursión muy bonita, recorrer el tramo final hasta el mar, tranquilamente en medio de los manglares. La propia desembocadura es también un lugar hermoso, y suele ser sitio de baño o de práctica de la pesca. El mar parece rizado por el viento, pero no es muy peligroso. Los tiburones no se acercan a la orilla, aunque según la época del año, hay que vigilar las medusas.

Tercera: Ir hasta el monte Bata. Es un viaje fácil, bonito, y se llega a puntos desde donde se divisa mucho horizonte y se tiene una vista de la Sierra de Cristal y del inicio del interior del continente.

Fuera de esto, sobran playas de arena blanca, donde darse un baño con agua de mar a 26 grados de temperatura.

Excursiones más serias:

Primera: Hacia el sur de Bata. Se llega hasta la desembocadura del Muni. El viaje puede comenzarlo en coche de alquiler o en un mini bus, que sale de Bata y llega a Acalayong. Estas furgonetas, aquí se llaman taxipaís o aguaguas y son baratas. No tienen horario, ni se puede asegurar la plaza, por lo que como todo, no haga demasiados planes sobre la duración de la excursión. En Bata, la estación de partida de todos los vehículos es el mercado central.

Ir hacia el sur, no es tan dificil como hasta hace bien poco, ya que a carretera colonial estaba cortada en el paso del rio Mbini por Senye. El puente se vino abajo y trás lustros de ruina, se ha podido levantar de nuevo. Hasta hace bien poco (y esto no los ha contado un buen amigo que ha estado en la zona) había que seguir otra carretera bastante mala río abajo, hasta Bolondo y pasar coche y personas en un transbordador, que nos llevará unos 5.000 francos por cruzar hasta Mbini. Como contrapartida el viaje por esta zona y el conocer esta localidad, resulta una experiencia que vale la pena. Hay unas playas excelentes de arena blanca, y algunas instalaciones industriales para la explotación de la madera.

Desde Mbini, le quedan 70 kilómetros de carreteras en mal estado hasta Acálayong. El tiempo, la desidia, los fuertes temporales y los camiones madereros, han hecho que esta vía, perfectamente transitables durante la época previa a la independencia, resulte difícil de recorrer.

En Acálayong, hay que tomar un barco para ir a Cogo. Hay que buscar a un pescador, para hacer la travesía en un cayuco, por lo que no es posible llevar  vehículo.

El viaje, es el cruce del pequeño estuario del rio Mandyani, que es a su vez, un pequeño brazo del estuario del Muni. El rio corre manso, con aguas tranquilas entre manglares. Un paseo muy agradable. También Cogo, con su iglesia y su pequeño dispensario/convento en lo alto de una colina, resulta un pueblo muy típico. Allí vivieron, manteniendo este pequeño hospital, un grupo de monjas españolas. Hoy en día, tras la supresión de gran parte de la cooperación española a principios de los noventa, es llevado por la Asociación Africanista Manuel Iradier.

Muestra de la dureza de la labor en este lugar, es la muerte hace unos años por paludismode la enfermera del dispensario.

En Cogo funcionan un par de hoteles modestos, del país, es decir, sin el nivel standard europeo.

Antes de Acálayong, se encontrarán con una de las múltiples aduanas que hay por todo el país. Guinea es un extraño caso, en el que las aduanas se extienden por todo el interior del país, además de lo difícil que resulta entrar y salir por tierra.

A Cogo se podía ir tranquilamente en coche (y desde hace poco se puede otra vez) en tiempos de la colonia y de esplendor de esta población dedicada al cacao y la palma. Una carretera que durante muchos años sólo estaba pintada en los mapas, llevaba de Bata a Cogo. Era la ruta "de los 100 puentes". Luego fué la ruta de las 100 ruinas. Casi todas las obras complejas para mantener esta ruta en tránsito se habían venido abajo. Durante la época colonial, muchas de estas carreteras, se mantenían gracias al trabajo de los "voluntarios" que debían enviar los jefes de los poblados del entorno, pero el abandono actual de toda la red, tampoco es normal, y los destrozos, en gran parte son causados por las enormes velocidades a las que transitan los camiones madereros. En la larga época de interrupción del paso, he oido de grupos de aventureros europeos equipados con buenos todo terreno, que probaban la ruta pero podían llevar una semana en hacer los 100 kilómetros desde Bata. (agradecimentos a mi amigo Juan por su actualización de datos)

Como anécdota del abandono de Cogo, les diré que existe un libro ( y película) de Robin Cook, un escritor de best sellers americano, que escribe libros de ciencia ficción basados en alertas médicas como grandes epidemias o mutaciones genéticas llamado Cromosoma 6. Este libro está basado en una planta de experimentación sobre manipulación genética y trasplantes de órganos. El escritor situa su planta en Cogo y el estuario del Muni, y basa la localización en este aislamiento por tierra causado por el abandono de las carreteras, y la decadencia del pueblo desde la descolonización.(por supuesto, también hace referencia a la corrupción gubernamental)

Cogo, es el inicio de grandes aventuras. Una parte de ellas, son alquilando embarcaciones para visitar las islas de Corísco y las Elobeyes estuario abajo. Son excursiones interesantes, que le saldrán caras sino viaja en un pequeño grupo para compartir costes. Se puede ir en cayuco, o hay posibilidades de una motora. Son precios distintos y maneras distintas de enfocar el viaje, aunque si la mar no está muy buena, el cayuco puede resultar un poco fuerte. El otro grupo de excursiones, lo son remontando el Muni, por alguno de los brazos de mar que penetran en el continente. Aquí se hace más agradable el cayuco, para disfrutar en silencio de los paisajes. Preparese porque el río en algunos puntos se vuelve pútrido, pantanoso y los mosquitos se harán insufribles si no va preparado con mosquitero, pero no sea cobarde y no deje de ir. Puede remontar el Congüe, el Mandyani, el Mitong o el Utamboni, haciendo frontera con Gabón. El área de los dos primeros ríos, son zona de elefantes. Es difícil pero posible, que vea elefantes en libertad acudir a beber al rio.

Las Elobeyes o los Elobeyes, son dos islas o islotes según criterio del geógrafo. Elobey Chico y Elobey Grande. Distan medio kilómetro una de otra. En la pequeña existen las ruinas fantasmales de lo que fue una ciudad española. Una especie de puesto avanzado sobre el continente, mucho más seguro y sano. Eran los tiempos del explorador Iradier y del miedo a los temibles fang. Está deshabitada desde que se abandonó la hipnosería (lugar de tratamiento para los afectados de la enfermedad del sueño) . Elobey Grande tiene varios poblados, pero la población es itinerante de unos a otros durante el año. Las playas y el mar, son de película. Playas blancas y mar transparente. La gente es amable, encantadora y muy curiosa.

La isla de Corisco esta más alejada, pero es más grande. Se encuentra situada frente a la costa de Gabón, algo más abajo de la desembocadura del río Muni. Mide seis kilómetros de largo por cinco de ancho, con una extensión de 15 kilómetros cuadrados. Las costas son bastante recortadas pero sin acantilados. Hay numerosas playas de arenas finas y blancas Las puntas más importantes son: punta Gueliba, Punta Ugoni, punta Ugonue, punta Hoco y punta Italo. Las elevaciones del terreno de la isla son de poca importancia. La cima más elevada sólo alcanza 60 metros sobre el nivel del mar. En el centro de la isla hay una amplia meseta. El suelo es muy arenoso, permeable y de gran humedad, por ello es muy bueno para la agricultura, especialmente para el cacahuete y la palma de aceite. El clima de Corisco es muy suave y agradable, debido a la influencia marítima. Hay tres lagunas: laguna Bodungue, laguna Ucati y laguna Abela. También hay algunos ríos pero de escaso caudal: el río Gueliba, río Lembue y río Mbandva.

Los corisqueños son pescadores, y de las corisqueñas de raza ndowe, decían los españoles que son las más guapas y mejor formadas de entre las mujeres de Guinea. Toda la isla es muy bonita, tanto su vegetación como las playas y el mar. Es muy fácil acampar, pero hay también una incipiente infraestructura para acoger a turistas.

Segunda Excursión: De Bata hacia el norte. Un paseito hasta el Rio Ntem, que hace de frontera natural con Camerún. Una excelente excursión para los viajeros a los que les gusten las grandes excursiones a pié y en canoa, disfrutando de un paisaje maravilloso.

Para empezar, tienen que alquilar un taxi en el mercado de Bata, o buscar un transporte regular que vaya hasta la zona de Bujeba o Mbonda , pero es poco probable que lo encuentren. Saldrán de Bata en dirección a Niefang, pero tomando pistas hacia la izquierda, para describir un arco hacia la costa. En Monte Bata tuercen a Alum, en Alum siguen hasta San Joaquín de Ndviacom y de allí una camino frecuentemente impracticable para vehículos, hasta Mbonda, bordeando el río Mbía. Hay una alternativa a Mbonda desde Bata por Utonde, pero es menos "turística".

En la costa, se reencontrará con las interminables playas blancas del continente guineano. Son 15 kilómetros para disfrutar a pié hacia el norte hasta la desembocadura del Ntem. El pueblo de cierta consideración más próximo a la desembocadura se llama Tica, el antiguo Rio Campo de los españoles, pero aun queda un trecho hasta la verdadera salida del río, donde hay una aduana fluvial con Camerún. En Tica es donde se debe alquilar el bote a motor para remontar el río. Si lleva tiendas de campaña, las playas son excelentes para acampar. Y muy seguras, especialmente si antes ha hablado con el jefe del poblado más próximo y entablado un poco de amistad. También va a tener ofertas para poder dormir en las casas.

Una vez que se entra en el río, comienzan 40 apasionantes kilómetros para recorrer pausadamente. El rio es bastante tranquilo hasta Yengue y en determinadas zonas es pantanoso. Es muy probable poder ver hipopótamos, especialmente en la desembocadura del rio Bongola, que viene de tierras de Camerún. De Yengue hacia arriba, el río  se hace rápido y hay varias cataratas, alguna de las cuales merece la pena y se comentará.

Yengue es un pueblo grande y destartalado, con un mercado bastante surtido y animado debido a su condición de sitio fronterizo. En Yengue puede ir al hotel, pero como en otras ocasiones recomiendo, miren antes las camas por si pudieran encontrar parásitos como pulgas o niguas.

El regreso puede ser por el mismo camino, habiendo tenido la precaución de apalabrar el transporte o conociendo los horarios de la ruta regular con Bata o bien recorriendo en taxi hasta Ayamikén, desde donde hay transporte regular con Bata.

Si se hace esta opción, antes de llegar a Macora, pueden desviarse otra vez hacia el rio hasta la cascada de Melong. En realidad todo el río merecería una excursión en toda regla aguas arriba, donde hay gran cantidad de rápidos y cascadas. El problema es que esta excursión sería con guía y para gente adiestrada, con experiencia y buena condición física.

Tercera Excursión:

Es la gran excursión por el territorio continental hacia el interior. 600 ò 700 kilómetros por el interior de Africa. Puede llevar más o menos días según el detalle y las zonas a ver, pero como mínimo piense en dedicar una semana.

Prepare bien sus pertrechos, lleve provisiones enlatadas suficientes por si no hay donde comprar, agua, instrumentos de potabilización de agua, y combustible extra si pone usted el vehículo, ropa y cosas útiles, pero de poco valor, por si tiene que prescindir de ellas, las regala ( a veces en un control de policia) o terminan mojadas. Lleve algunos cartones de vino e incluso coñac para facilitar amistades en el buen sentido. Compartir siempre ha sido una buena manera de empezar una relación. Africa espera.

Para empezar, salen ustedes de Bata desde el transporte elegido hasta Niefang, en tiempos, Sevilla de Niefang. Son menos de 80 kilómetros y hay bastantes posibilidades de taxi compartido o cualquier transporte colectivo barato.

Niefang, está en las estribaciones de la cadena de Niefang, que en algunos mapas se llama Sierra de Cristal. Es un vértice de uno de los más bellos y mejor conservados parajes de Africa. El punto más significativo es el monte Alén, y da nombre al Parque Nacional Monte Alen.

Esta zona natural, se extiende al sur suroeste de Niefang, y linda en uno de sus extremos, con la carretera a Evinayong. Para los amantes de la naturaleza, los grandes exploradores, y los que quieran ver a los grandes mamíferos africanos en su entorno (elefantes, búfalos, chimpancés, etc), es un excelente reto el internarse durante unos días por la zona. Ha de tener la precaución de tener buenos guías. Cazadores o expertos, no cualquier infeliz de los poblados limítrofes que quiera ganar un poco de dinero. Además de seguros, saben sus sendas y tienen sus recorridos. Y desde luego, no haga como algunos europeos listos que entran solos, son un mapa y un GPS. Hace calor, es incómodo, y las pendientes en algunas rutas son muy fuertes.

Si llegan a Evinayong, tanto si hacen el desvío por la selva, como si hacen la ruta "cómodamente" por la carretera, encontrarán un poblado de una cierta entidad. Situado en una zona alta, tiene un clima fresco. Los españoles lo encontraron tan saludable que pensaron trasladar la capital allí. Evinayong, está a otros 70 kilómetros de Niefang. Hay construcciones de fábrica, un pequeño mercado, alguna factoría e incluso es posible que funcione el hotel. Evinayong es un cruce de caminos. El camino a Mosoc, que se interna en la selva, la carretera hacia el sur, que llega a Acurenam, y la que sigue hacia el este por Aconibe y Mongomo.

Si se sigue a Acurenam, habrá que dar vuelta, porque la carretera se termina al llegar cerca de la frontera con Gabón. A unos 30 kilómetros, se llega a Acalayong, que no tiene nada que ver con el Acalayong de Cogo. Allí se cruza el río Be, y se pueden pedir instrucciones para visitar las cascadas del río Be, en la zona de Nguelensoc, siguiendo río abajo. Existe una pista, poco más que un sendero, que une Acurenam y Nsoc, pero habrá que preguntar "in situ" si está transitable y tener en cuenta que hasta Nsoc son unos 50 kilómetros desde Acurenam.

De vuelta a Evinayong, si es que hemos hecho la excursión por la carretera hacia el sur, seguiremos hacia el este. Estamos en el agreste sureste de Guinea. En este cuadrante, vive la mayor población de elefantes. Algunas guías de viajes, recomiendan una excursión hasta Abang desde Aconibe. En todo caso, esta zona es selvática, impresionante y con una muy baja densidad de población. Se recorren poblados, con casas hechas de nipa, y no está de más saludar a los vecinos y especialmente al jefe de poblado, para dar a conocer nuestra presencia y nuestras sanas intenciones.

Después de Aconibé, y siguiendo la carretera, esta se acerca a la frontera con Gabón y sigue norte y sur. Sur es Nsoc, y se pierde en el linde sur con Gabón, hasta convertirse en un sendero ya mencionado que va a Acurenam. El norte, que es la dirección hacia la que continuaremos, llega hasta Mongomo. Mongomo disfruta de la prosperidad propia de ser la cuna del clan gobernante de Guinea desde la independencia. Hay una pista de aterrizaje para los jefes, hay un hotel de una categoría más que aceptable, y hay controles policiales en cantidad. Mongomo esta bien comunicado hacia Gabón. Hay frontera, y desde el lado Gabonés, hay buenas comunicaciones. El problema son los trámites fronterizos. Los papeles, nunca parecen ser suficientes, hay que hacer un visado que vale dinero. Buscarán pegas el las cartillas sanitarias, y en la documentación de los vehículos. Le llevará tiempo y algún dinero, así que si solo quiere visitar algún poblado del otro lado, mejor olvídese.

Desde Mongomo, se puede seguir camino hacia el norte, hasta Ebebiying o acortar camino de vuelta a Bata, por la carretera hasta Ncué, pasando por Añisoc. Si llegan a Ebebiying, llegarán a un alegre poblado fronterizo, lleno de bares donde tomar vino de palma. Es lugar de mercado y de intercambio de productos ya que hace frontera con Camerún y con Gabón. Antes de llegar a Ebebiying, hay un pequeño museo etnográfico donde se pueden contemplar muestras del arte y las costumbres del hombre Fang.

Las comunicaciones en toda esta zona del país, son irregulares y la frecuencia puede ser variable, como el estado de las carreteras, de manera que a estas alturas, si no lleva transporte propio, ya se habrá acostumbrado a buscar taxis, camiones y otros vehículos que vayan en la dirección adecuada, así como a apalabrar regresos (nunca anticipe dinero).

Regresar a Bata desde Ebebiying es relativamente fácil y suele haber al menos algún "taxipais" o "aguagua", como les llaman en algunas zonas. La carretera pasa por Micomeseng, Ncue (donde pueden hacer una escapada para ver el retablo de la iglesia) y se regresa por la carretera de Niefang.

-Todas estas carreteras suelen ser pistas de tierra, donde se puede levantar mucho polvo. Algunos tramos están asfaltados, pero resultan ser los peores porque se llenan de baches, y el golpeteo resultante es mucho más perjudicial para amortiguadores y huesos.

El calor puede ser aliviado con baños en los múltiples ríos de la región, pero hay que preguntar a los lugareños cuales son los sitios mejores y los peligros potenciales. Siempre suele haber lugares seguros, donde los locales se bañan.

Preguntando se llega a Roma o a donde sea. En cada poblado, puede haber rincones bonitos y paisajes maravillosos esperando a que alguien pregunte por ellos. Intercambie cosas. A la gente de los poblados les gusta intercambiar cosas. Ellos tienen curiosidad por cosas raras o escasas en los poblados que usted lleve y no le dé importancia, y ellos estarán encantado de corresponderles con pequeños detalles y artesanías absolutamente curiosas.

Es español se habla en casi todos los sitios, aunque en las zonas rurales, la gente emplea mayoritariamente el fang . Aproveche para escuchar. La mitología fang, está llena de relatos asombrosos y encantadores. Y sobre todo, deje su aire de superioridad de blanco en el avión. Piense que todos sus conocimientos de hombre urbano, son absolutamente inútiles en estos rincones de Africa. Es usted un ignorante ante la fauna, las costumbres, los peligros naturales y la geografía del país. En este lugar, pese a sus estudios, no sería capaz de sobrevivir solo. Ni sabría que comer o que pescar. Justo lo contrario que esos amables guineanos de la selva ecuatorial.