Estimados señores:

Me permito presentarme a los que saben de mi nombre.

A Guinea llegué con ocho años y allí me hice hombre,

veintidós años de quinina, atepe, ñanga ñanga y sol,

formaron mi carácter al calor como un buen crisol.

Organicé el baloncesto, jugando y poniendo hasta la cesta.

Fui fundador y secretario del Club Marítimo de Pesca,

secretario del Casino y de la Agrupación teatral,

fui actor, jugador, yo creo que no está del todo mal.

Primer estudiante que hizo el Bachillerato completo,

que eran siete años, en el Instituto Colonial repleto.

Hice en Punta Fernanda el servicio militar con mosquetón,

hay otras historias en la novela, pero eso es otra cuestión.

El libro está escrito contando la realidad con emoción,

con datos históricos, fechas, personas, su evolución,

como se perdió por desidia política y desconocimiento,

se cuenta vida, costumbres, la autonomía, hasta ese evento.

Espero os sirva de recordatorio, de hábitos, expresiones,

paisajes, excursiones, baleles, lugares, hasta canciones.

Recordar los momentos buenos, olvidar los malos ratos,

el potopoto, la nigua, el jenjen, ser siempre sensatos.